martes, 6 de agosto de 2013

CORRUPCIÓN POLÍTICA. MANZANAS PODRIDAS

                              FANZINE Nº 2. MAYO DE 2013. EN NUESTRO PAÍS DEBERÍA CONJUGARSE EL VERBO DIMITIR.


No cabe duda que los altos cargos del PP han estado cobrando sobresueldo en dinero negro que procede de donaciones privadas ilegales. Tratándose del gobierno del estado español, el cual en los últimos años (también con el PSOE) ha estado presionado a los ciudadanos para que hagamos sacrificios y  aceptemos todos los recortes. Estos hechos lo dejan sin ninguna legitimidad, ni confianza y demuestra que los delincuentes son los poderosos.

Además del PP, los casos de corrupción son evidentes en otros partidos como el PSOE (caso de la fundación IDEAS) o en CIU (financiación ilegal, caso de las ITVs). 

Pero el problema no es de unos políticos o de un partido. El problema es esta “democracia representativa”, que no atiende a los intereses y necesidades del pueblo. Este sistema nos impone unos partidos políticos que defienden los intereses de ciertas empresas y bancos, que son quienes les financian.  Aunque se supone que l@s votantes somos quienes elegimos a quien gobierna, los mercados son los que eligen cómo se gobierna.

La contradicción de los privilegios de clase entre trabajadores y empresarios se demuestra en el hecho de que mientras a un@s se nos piden esfuerzos, a otr@s se les permiten evadir pagar impuestos, incluso legalmente. Para eso fue la amnistía fiscal y para eso es la Reserva de Inversiones (RIC) (el chiringuito para que los amigos de Paulino Rivero puedan defraudar legalmente pagando un 90% menos de impuestos)

La responsabilidad de l@s ciudadanos está en crear alternativas y combatir aquellas políticas que nos llevan a caos capitalista: las privatizaciones de servicios públicos, el desempleo, la explotación laboral, los privilegios (de la banca, las multinacionales, la iglesia y la monarquía), la injusta ley electoral, etc.


En ocasiones nos sorprenden algun@s polític@s con valores y actitudes de honestidad y admiración. Un ejemplo bastante carismático es Pepe Mújica, presidente de Uruguay, que no utiliza la casa presidencial, porque no la ve necesaria para su modo de vida.

"Nuestros sueños no caben en vuestras urnas"

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